El Principito

Antoine de Saint-Exupéry

Portada de El Principito

«Lo esencial es invisible a los ojos». El viaje que nos recuerda el verdadero valor de estar vivos. Tras sufrir una avería en pleno desierto del Sahara, un aviador se encuentra completamente solo y con pocas reservas de agua. Su aislamiento se rompe de forma inesperada cuando un misterioso niño de cabellos de oro, el Principito, aparece de la nada pidiéndole un favor aparentemente simple: «Por favor... ¡dibújame un cordero!». A través de sus conversaciones en la inmensidad de la arena, el aviador descubrirá la asombrosa historia de este pequeño viajero, quien ha dejado atrás su propio hogar —el asteroide B 612, su fiel rosa y tres volcanes— para explorar el universo. En su recorrido por distintos planetas, el Principito ha conocido a adultos extraños y rígidos (un rey sin súbditos, un vanidoso, un geógrafo que nunca viaja...), cuyas mentes han olvidado la inocencia. Sin embargo, será en la Tierra, gracias a la sabiduría de un zorro, donde comprenderá el verdadero significado de la amistad, el amor y la responsabilidad.

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Capítulo 1

A Leon Werth:

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEON WERTH CUANDO ERA NIÑO