Una vida sin principios
Henry David Thoreau
En una época volcada hacia la prisa, la industrialización y la acumulación material, Henry David Thoreau alzó la voz para recordar que los mayores tesoros del ser humano no se miden en monedas, sino en instantes de profunda lucidez y comunión con el entorno. Este compendio reúne dos de sus piezas breves más incisivas y vigentes, concebidas no solo como críticas sociales, sino como verdaderos manuales de resistencia espiritual. El arte de caminar (Walking): Más que un ejercicio físico, el caminar es para Thoreau un acto de libertad absoluta y un retorno hacia lo salvaje. Adentrarse en la naturaleza sin rumbo fijo se convierte en una vía de escape frente a los límites de la civilización y en el único sendero auténtico hacia el autodescubrimiento y la preservación del alma. Una vida sin principios (Life Without Principle): Una severa e imperecedera radiografía sobre cómo el comercio y el trabajo monótono despojan al individuo de su humanidad. Thoreau cuestiona los valores de una sociedad que confunde el negocio con el propósito vital, instándonos a reclamar nuestro tiempo y a construir una existencia guiada por ideales elevados y convicciones propias.
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Capítulo 1
Henry David Thoreau
Traductor: Anastasio Abad Santiago
Licencia: Dominio Público
Una vida sin principios
No hace mucho, en una conferencia, sentí que el expositor había escogido conceptos demasiado ajenos para él, y por eso no logró interesarme en el tema tanto como habría podido. Las cosas que describía no eran cercanas a su esencia, sino alejadas y superficiales. No había, por lo tanto, un planteamiento central en su exposición; hubiera sido mejor que él hablara desde sus propias experiencias, como lo hacen los poetas. El favor más grande que me han hecho es cuando me han preguntado lo que "yo pienso", y han escuchado mi respuesta. Me sorprende y me agrada cuando esto pasa ya que es un uso poco corriente de uno mismo, como si estuvieran familiarizados con el "instrumento". En general cuando alguien esta interesado en mí es sólo para saber cuantos acres he medido de su tierra — soy un topógrafo — o a lo sumo se interesan en las noticias triviales que cargo. No buscan el alimento; se conforman con la cáscara. Una vez me pidieron una conferencia sobre la esclavitud, pero en realidad me di cuenta de que querían intervenir mi conferencia con sus propios postulados, dejándome una mínima parte a mí, así es que no acepté. Tengo como premisa, cuando me invitan a una conferencia en otro lado, que exista el deseo de oír lo que "yo pienso" sobre alguna materia, aunque pase por ignorante; pero nunca diré cosas "agradables" o complacientes con la audiencia. Tengo resuelto que les daré una fuerte dosis de mi mismo. Me han enviado llamar y se han comprometido a pagarme, yo iré aunque los aburra sin precedentes.
Lo mismo les diría a ustedes, mis lectores; ustedes me están leyendo, y no he viajado mucho así es que no les hablaré de personas a miles de kilómetros, al contrario me acercaré al hogar tanto como pueda. Como el tiempo es corto dejaré de lado toda lisonja y me reservaré las críticas.
A continuación analizaremos el modo en que empleamos nuestras vidas.
Este mundo es un lugar para el negocio. ¡Qué ajetreo! Me despierto casi todas las noches por el bullicio de la locomoción, que interrumpe mis sueños. Ya que no hay ni día domingo; sería grandioso ver a la humanidad disfrutando del ocio alguna vez. Sólo existe el trabajar, trabajar, trabajar. No puedo adquirir fácilmente un cuaderno en blanco para escribir mis pensamientos; todos tienen las rayas de los billetes y las monedas. Un irlandés, viéndome cavilar en el campo, dio por supuesto que estaba calculando mi paga. Si un hombre fue arrojado por una ventana cuando niño, y quedó paralítico, o los Indios lo sacaron de sus casillas, se lamentará por estar incapacitado para ¡el trabajo! Yo pienso que no hay nada, ni siquiera el crimen, mas opuesto a la poesía, a la filosofía y a la vida misma, que la ocupación incansable.
En las afueras de nuestra ciudad hay un individuo rudo y violento, que gana mucho dinero, quien construirá una muralla debajo de la colina alrededor de sus terrenos, las autoridades le han metido en la cabeza que esto lo mantendrá seguro y él quiere que me pase 3 semanas cavando. El resultado será que aumentará sus arcas y dejará la ganancia a sus herederos para que la gasten fácilmente. Si llego a hacer esto, muchos me alabarán como un hombre de mucho trabajo; pero si decido dedicarme a mis propias labores, las que me reportan mayor utilidad pero menos dinero, me mirarán como un holgazán. De cualquier modo como no necesito que la policía me controle en labores sin mayor importancia y no veo nada tan loable en el trato con este tipo en relación a otras empresas de nuestro gobierno o alguno extranjero, incluso la diversión sería solo para él o ellos, por esto prefiero educarme en otra escuela.
Si un hombre camina la mitad del día en el bosque por amor a él, corre el peligro de ser considerado como un haragán. Pero si ocupa todo el día, como comerciante, en cortar árboles y dejar la tierra baldía antes de tiempo, es valorado como un ciudadano laborioso y emprendedor. ¡Como si el único interés de una ciudad en sus bosques fuera cortarlos!
Muchos hombres se sentirían insultados si alguien les ofreciera contratarlos para tirar piedras sobre una muralla, y luego devolverlas al otro lado, como un modo de ganarse el sustento. Pero muchos están peor empleados hoy en día. Por ejemplo una mañana que amanecía en verano, vi a uno de mis vecinos arrastrando lentamente con su yunta de bueyes, debajo del eje, una pesada piedra tallada. Lo rodeaba una atmósfera de laboriosidad; su día de trabajo había comenzado y ya se asomaba el sudor en su frente — un reproche en acto para todos los holgazanes y vagos —. Se detuvo enfrente de sus bueyes y dio media vuelta con un floreo de su piadoso látigo mientras estos avanzaban hacia él. Y yo pensé, "este es el trabajo que el Congreso Americano debe protege y que todos los hombres respetan y consagran" — labor agotadora, viril y honesta, tan honesta como el día es largo, que hace que el pan tenga un sabor dulce, y mantiene dulce a la sociedad. Sin duda es un grillete sagrado llevar a cabo la necesaria pero fastidiosa faena. En realidad sentí un leve reproche al observarlo desde la ventana y no embarcarme y remecerme con una labor parecida. El día transcurrió, y en la tarde pase por el patio de otro vecino, que tiene muchos sirvientes, gasta su dinero vanamente y no hace nada para el beneficio común, y vi la piedra de la mañana al lado de una estructura extravagante que intentaba adornar las tierras de Lord Timothy Dexter. De inmediato desapareció, frente a mis ojos, la dignidad del trabajo del conductor de bueyes. En mi opinión el sol fue hecho para alumbrar esfuerzos más valiosos que este. Añadiré que este patrón, se escapó hace un tiempo, en deuda con gran parte de la ciudad, y luego de pasar por los tribunales, se asentó en algún lugar, para convertirse de nuevo en un mecenas de las artes. Casi siempre los caminos que te llevan a ganar dinero son cuesta abajo. El haber hecho cualquier cosa para ganar dinero simplemente, es haber sido en verdad un vago o algo peor aún. Si el trabajador sólo obtiene el salario que le paga el empleador, ha sido estafado, se ha estafado a sí mismo. Si quieres ganar dinero como escritor o conferenciante , debes ser popular, lo que significa descender perpendicularmente. Los servicios que la comunidad paga mas fácilmente son los más desagradables de retribuir. Se te paga para que seas algo inferior a un hombre y el estado no premia a los genios con algo muy juicioso. Incluso el poeta alabado no tendría por qué celebrar las vicisitudes de la realeza, debería ser sobornado con un tonel de vino, y quizás, también, otro poeta sería apartado de su musa para probar ese tonel.
En lo que respecta a mis propios asuntos, el medir tierras es lo que hago con más satisfacción pero mis empleadores no lo requieren. Preferirían que hiciera mi trabajo más toscamente, no tan bien. Cuando advierto que hay diferentes formas de medir, mi empleador pregunta corrientemente, cual le dará mas tierra a su favor, no cual es el más correcto. Una vez inventé una fórmula para medir pies cúbicos de leña y la intenté introducir en Boston; pero el agrimensor de allí me dijo que los compradores no querían su leña medida tan correctamente, porque era demasiado minucioso para ellos, por eso la compraban antes de cruzar el puente, en la ciudad de Charleston.
La mira de un trabajador debería ser, no ganarse el sustento o tener un "buen empleo", sino realizar bien un trabajo determinado; e incluso en un sentido monetario, la economía de una cuidad estaría bien manejada si pagara a sus trabajadores tan bien que no sintieran que trabajaban por fines tan bajos como la mera subsistencia , sino por fines científicos o morales. No contrates a un hombre que trabaje por dinero, sino por que ama lo que hace.
Es interesante que haya pocos hombres tan bien empleados, incluso desde el punto de vista de sus intereses, pero que por un poco de dinero o fama se apartan de su ocupación actual. Veo anuncios que buscan a jóvenes "activos", como si la actividad fuera todo el capital de un hombre joven. También me sorprendió cuando un hombre, maduro ya, me propuso, confidencialmente, algunos negocios como si yo no tuviera otra cosa que hacer o mi vida fuera un completo fracaso hasta ese momento. ¡Qué dudoso cumplido me dedicó! ¡Como si me hubiera encontrado en mitad de un mar tormentoso, sin ningún destino, y me hubiera invitado a seguirlo! Si lo hubiera hecho ¿qué creen ustedes que habrían dicho los agentes de seguros? ¡No, no! No estoy sin empleo en esta etapa del viaje. Para decir la verdad, cuando era niño, vagando por mi puerto natal, vi un anuncio para marineros de primera y tan pronto tuve la edad me embarqué.
La comunidad no puede sobornar a un hombre sabio. Puedes ganar suficiente dinero como para hacer un túnel en una montaña, pero no puedes ganar suficiente dinero para contratar a un hombre que esta ocupándose de sus propios asuntos. Un hombre eficiente y valioso hace lo que sabe hacer, tanto si la comunidad le paga como si no, en cambio el ineficiente ofrece su ineptitud al mejor postor, y esta siempre expectante a ser contratado en un oficio. Podríamos suponer que son raramente contrariados.
Quizás esté siendo más celoso de mi libertad que de costumbre porque siento que mi relación y mis obligaciones con la sociedad son todavía, débiles y transitorios. Esas faenas leves que me permiten la subsistencia, y por las cuales soy útil en algún grado a mis contemporáneos, son tan agradables para mi que casi nunca recuerdo que son una necesidad. En ese sentido soy exitoso. Pero preveo que si mis necesidades aumentan mucho, el trabajo requerido para cubrirlas se volverá una faena ingrata. Si vendiera mis mañanas y mis tardes a la sociedad, como la mayoría parece hacer, estoy seguro de que para mi no quedaría nada valioso por lo cual vivir. Confío en que no venderé mis derechos por una ración de cazuela. Quiero sugerir que un hombre puede ser muy laborioso y aún así no emplear bien su tiempo. No hay peor equivocación que consumir la mayor parte de la vida procurándose el sustento. Todas las grandes empresas son autosolventes, por ejemplo el poeta, tiene que mantenerse con su poesía igual que la máquina a vapor del aserradero alimenta sus calderas con las virutas que produce. Debes ganarte la vida con lo que amas, aunque igual que los comerciantes que de 100 , 97 quiebran, la vida de los hombres, guiados por este propósito, también termina en fracaso.
Llegar al mundo como heredero de una fortuna no es meramente nacer, sino nacer muerto. Mantenerse gracias a la caridad de los amigos, o gracias a una pensión del gobierno, — que te permiten continuar respirando — o por cualquier otro sinónimo que describa estas situaciones, es ingresar al asilo de pobres. Los domingos el desgraciado deudor va a la iglesia a hacer un balance de sus haberes, y encuentra que sus gastos han sido mayores que los ingresos. Particularmente en la Iglesia Católica se confiesan, renuncian a todo y se proponen empezar de nuevo. De este modo los hombres se acostarán hablando acerca del pecado pero nunca harán un esfuerzo por levantarse.
Para comparar las diversas exigencias que los hombres le hacen a la vida, es importante diferenciar entre aquellos que se satisfacen con un nivel de éxito en el cual la marca está hecha por un tiro a quema ropa; y otros que aunque bajos y sin éxito pueden elevar su vida a metas mas altas aunque con un ángulo de mira limitado. Prefiero ser de estos últimos — aunque como dicen los Orientales, "La grandeza no se aproxima a aquél que siempre está mirando hacia el suelo; y todos aquellos que están mirando hacia lo alto, se están empobreciendo."
Es digno de tomar en cuenta que hay muy poco o nada escrito sobre el tema de ganarse la vida; cómo ganarse la vida de un modo no meramente honesto o decente sino que al mismo tiempo incitante y extasiante; ya que si la vida no es así no es vida. Si uno mira a la literatura podríamos pensar que este asunto no ha provocado una reflexión personal. ¿Será porque los hombres están tan disconformes con sus experiencias que no quieren ni hablar de ellas? Estamos todos proclives a omitir la lección de valor que enseña el dinero, la que le ha costado tanto trabajo enseñar al Creador del Universo. Es impresionante lo indiferentes que son los hombres de todas las clases — incluso los llamados reformistas — ante los modos de ganarse la vida, ya sean herederos, u obtengan ganancias, o roben. Pienso que la Sociedad no ha hecho nada por nosotros en este sentido, y en todo caso ha revertido lo que alguna vez se había logrado. El frío y el hambre me parecen más afines con mi naturaleza que los métodos que los hombres han implementado para detenerlos.